Para Agustín y Andrea
A veces los Ángeles se pasean por la tierra y nos llenan con su luz, con su brisa, con su cariño, y nos hacen felices.
Yo conocí a un Ángel: tenía ojos de niña, cara de niña y cuerpo de niña, pero a mÍ no consiguió engañarme nunca, yo sabía que ella regresó de su cielo, azul, inmenso, por un tiempo. Yo sabía, que solo estaba aquí en la tierra para alumbrar a quien la rodeaba pintando con tonos azulados la vida de quienes la adorábamos.
Hace tiempo le regalé un cuento, en él, hablaba de lunas y miradas silenciosas. A Andrea Pilar, que así se hacía llamar, siempre le gustó oír historias bajo el manto de su mirada atenta, sentada siempre observante, escuchaba historias sintiendo con el alma. Andrea entre juegos y caricias se hacía mayor.
Andrea no consiguió engañarme. Yo conocía su secreto, porqué a veces los Ángeles tienen formas diferentes y se quedan un tiempo, haciendo que su estancia entre nosotros sea tierna haciéndonos felices, y yo sé que ahora regresó a su cielo para jugar con lunas y estrellas con una amplia sonrisa.
Ángel con rostro de niña
A ti, Andrea Pilar.
Hace escasamente un año yo le dedicaba este hilo del corazón a Andrea, hoy volví a enhebrar la aguja del hastío.
Vídeo de Enya "Call of Angels"
1 comentario:
Tristeza en el alma. Hastío enhebrado con dolor y lágrimas.
Angeles que llegan y rápido parten hacia su paraíso...
Un fuerte abrazo.
Ana M.
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