jueves, 13 de marzo de 2008

Disfrutemos con la lectura

Lentitud no es retrasarse

Del buen uso de la lentitud
Pierre Sansot
Tusquets. Barcelona. 1999, 193 págs.


Un título y un planteamiento por demás revolucionario, o quizá reaccionario, ante el mundo actual que premia la eficacia, la rapidez, las fast foods, productos light, lo efímero creado apresuradamente por la mañana y caduco ya por la tarde. Sansot no escribe sobre cómo ser un ejecutivo eficaz o cómo aprender un idioma o hacer amigos en diez lecciones y sin esfuerzo. No, él reclama la conservación o recuperación de lo netamente humano en medio de la vorágine actual. No para restar eficacia o volver a la era de las carretas, sino para recuperar el sentido de lo humano: protegerse para saber callejear, escuchar, contemplar morosamente un paisaje, observar una obra de arte con parsimonia, soñar, obtener un aburrimiento de calidad, saber esperar, «patear» (caminar por) un poblado o un país, tomar la pluma y escribir a un amigo o pariente, saborear un buen vino. Todo ello sólo se alcanza, dice, saliendo de la fiebre cultural, del urbanismo de la velocidad, sabiendo rozarse con la gente, asumiendo el descanso como tal, descubriendo el nacimiento de un nuevo día. Libro indispensable que el lector se verá obligado a leer pausadamente, a pesar de su aparente sencillez y brevedad.



Antonio en el país del silencio
Mercedes Neuschäfer-Carlón
Everest. España. 2000, 96 págs.


Antonio es un niño español que radica en Alemania con su familia y vive las desventajas propias de los inmigrantes. Ellos tratan de integrarse, mientras que los vecinos se muestran temerosos de sus costumbres extranjeras, pero con el tiempo van descubriendo, en Antonio y los suyos, amigos invaluables que con la calidez propia del carácter latino rompen la frialdad en la que transcurren sus vidas. Antonio y su compañero de colegio, Matías, entablan amistad con el señor Baumann, un jubilado al que los chicos, con su compañía, vuelven a iluminarle los días. La amistad entre niños y ancianos, la riqueza que a un país ofrece el contacto con otras culturas y la reivindicación de quienes en un principio pueden parecer ajenos y en realidad tienen mucho que enseñar son los motivos que hacen de esta novela, además de una buena historia, un aprendizaje grato y divertido. Antonio en el país del silencio de Mercedes Neuschäfer-Carlón es una narración profundamente humana, donde la amistad y la solidaridad se muestran como la parte más valiosa que cualquier persona puede tener. Aunque pensada y escrita para niños, cabe en una biblioteca sin límites de edad.

Andrea Lehn

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